No sé si es una sensación que tengo, pero vengo observando que cada vez se editan más carteles con motivo de la Cuaresma y la Semana Santa. No hay escaparates para tanto cartel, pero la facilidad con la que se fotografía en la actualidad hace más sencillo encontrar imágenes para anunciar lo que sea.
Recuerdo la elección de cartel hace unos años, en los que había que preparar las diapositivas en el aparato y esperar que todo fuera bien a nivel técnico. Se miraba también que la reproducción en imprenta fuera la idónea y se discutía sobre si rotular encima o ponerle un marco. Hoy, gracias a los avances en impresión, se puede tener una copia exacta de lo que se va a imprimir a un coste mínimo. En eso hemos ganado.
El domingo pasado asistí a la presentación del cartel de mi hermandad del Resucitado. Un cartel realizado usando la fotografía y la informática. En mi opinión, el resultado es excelente. El autor, Javier Cordero, supo expresar el color, la luz, lo vibrante, de una mañana de Domingo de Resurrección.
A la vez, el acto estuvo cargado de emoción. Primero porque se le dedica cada año a la memoria de nuestro Miguel Sánchez Ivars ‘Miguelito’; segundo porque se recordó a nuestro Sergio Alejo y, tercero, porque el presentador elegido “siente” a nuestra hermandad.
Sucede a veces que las hermandades buscan a un exaltador de renombre para pregonar. En estos casos, lo habitual es que la disertación sea plana, sin emotividades, sin tocar la fibra de los presentes.
Afortunadamente, el Señor Resucitado, quiso que Germán Arjona Cabrera tirara de memoria y recordara con sentimientos los momentos vividos en los inicios de la hermandad. Como le dije al finalizar el acto, había cosas que yo no recordaba y le agradecí enormemente su recuerdo.
Algún día nos enteraremos de que las hermandades no son ánforas ni palios; no son varales ni ciriales; no son peanas ni bandas; no son costales ni antifaces; no son medallas ni estampas. Las hermandades son familias, personas, vivencias, apoyo, caridad, acompañamiento, unión, comunidad. Las hermandades son llevar el mensaje de Jesús a la calle y no refugiarnos en la contemplación estética mientras el prójimo espera tu ayuda.